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KENIA

L A   R E S E R V A   N A T U R A L

TEXTO Y FOTOS: CAMILA BOUZA

De izquierda a derecha: 1. Foto de portada. La maternidad de Lodungokwe Catholic Mission, Samburu; 2. Los chicos del jardín de infantes de Lodungokwe Catholic Mission; 3. Agnese, una niña de este jardín de infantes; 4. Plantaciones de té, Kericho. 5. Pueblo de la zona de Kericho.

engo 23 años. Estoy cursando el último año de la carrera de Fotografía Profesional. Me recibí de técnica agrónoma en el secundario, y siempre trabaje en el campo: creo que por eso me inclino por la fotografía de naturaleza y paisajes.

Soñaba con hacer un viaje a África. Así que apenas coincidieron los astros, organicé mis vacaciones para salir de safari fotográfico por Kenia, el país con la fauna más variada y vistosa del África. El viaje duró dos semanas. Como hicimos todo el recorrido en una camioneta van, pudimos interactuar con la gente al pasar por los pueblos.

Comenzamos el viaje por el norte, en la localidad de Samburu, donde hay tres reservas naturales: Shaba National Reserve, Samburu National Reserve y Buffalo Springs National Reserve. La geografía de Samburu es muy árida, por lo que hay poca vegetación; el río, cuando llegamos, estaba seco. De todas formas pudimos ver una enorme variedad de animales. Por ejemplo, enseguida encontramos una manada de elefantes a los que pudimos acercarnos. También, vimos pasar una manada de cebras de Grévy, que a diferencia de las comunes tienen las rayas más finas, una línea negra marcada en el lomo y las orejas redondeadas. Me dijo el guía que nunca había visto tantas cebras juntas de esta especie. También vimos guepardos (chitas), cocodrilos, jirafas, distintos tipos de antílopes.

El primer día de viaje fue un domingo. En los pueblos, me impresionó la cantidad de gente que había en la calle, era como ir a un centro comercial en plena ebullición, un día de semana. Supe que ese día la gente suele vestirse con su mejor ropa, unos atuendos muy coloridos, para ir a la iglesia. Luego comprobaré que en Kenia, por donde vayas hay una iglesia, la mayoría cristianas, en donde se canta gospel de una manera muy alegre.

En Samburu se encuentra una misión católica “Lodungokwe Catholic Mission”, el pueblito es muy chico. En la misión hay una iglesia, una escuela primaria para los nenes de la comunidad y una maternidad donde van a parir las mujeres y en don de salvan a los niños abandonados por sus padres. En todo el pueblo solo tienen un lugar con agua potable, que van a buscar con baldes.

Fui a la misión y tomé fotos del lugar. Las casas son todas de barro, madera o chapa, y la gente parece estar siempre contenta. Cuando te ven pasar con la camioneta, te saludan invariablemente con una sonrisa. En el país se habla la lengua swahili; la segunda lengua es inglés, que se enseña en la escuela, por lo que todos lo hablan.

6. Jirafas Masai, con una disposición distinta de las manchas.

LAS RESERVAS SON ABIERTAS Y LOS HOTELES ESTAN CERCADOS

Después de Samburu, comenzamos un periplo hacia el sur. Hicimos una parada de una noche en The Ark, un hotel en medio de un bosque, donde en general no se pasa más de una noche. Al lado del hotel, hay un bañado donde van los anima les a tomar agua. Allí fotografié a tres elefantes machos jugando juntos en el agua. La tercera parada fue en Nakuru, una ciudad más armada, con alguna calle de asfalto, que a nuestros ojos sin embargo aparecía como un gran desorden, mires por donde mires. Nakuru está en una zona húmeda, las temperaturas son más bajas que en el norte y es más selvática. Es llamativo cómo, en tan pocos kilómetros -sólo 600 km entre Samburu y hacia donde nos dirigíamos, Nakuru-, haya tantos cambios de clima y geografía. Cerca de la capital se encuentra el Monte Kenia, que es el segundo pico más alto de África. Por Kenia pasa el Ecuador; su costa en el Océano Índico tiene playas hermosas.

Pero sigamos. En Nakuru, camino a la reserva, pudimos apreciar cómo las iglesias dejaban las puertas abiertas, por lo que se podían oír las canciones desde la van. Nos dirigimos al Lake Nakuru National Park, donde hay un lago que suele estar repleto de flamencos –aunque cuando fuimos no estaban, porque estaba inundado-, rinocerontes blancos y rinocerontes negros. Al revés que las ciudades, los parques están muy bien conservados, no hay basura en el piso, es como estar dentro de un documental de National Geographic.

Saliendo de Nakuru, en la ruta, cruzamos por una zona de plantación de té, café e invernaderos enormes donde tienen producción de rosas. El país es el cuarto exportador de rosas del mundo. En Kenia, se ven nenes desde 5 a 10 años, en medio del desierto, arreando cabras solos, sin comida ni agua, después preguntando nos contaron que es una de las costumbres de las tribus y para ellos es normal, nosotros al pasar les dábamos comida y agua para ayudarlos, así cmo se veían esos nenes también se encontraban mayores arreando ganado con celulares, hablando por teléfono en el medio de la nada, en contraste con la escases de insumos y otros bienes.

Al final del viaje, fuimos al Masai Mara en el sur del país, justo en el límite con Tanzania. En este lugar ocurre la “Gran Migración”, en la que grandes manadas de ñus cruzan los ríos. Es un lugar con una iluminación muy rara, entran rayos de luz entre las nubes que hace un “efecto cortina”. Tiene un clima húmedo y muy caluroso. Aquí encontramos hipopótamos, hienas, una gran cantidad de leones y variedades de antílopes que no habíamos visto en otras reservas. Es muy diferente verlos libres; se nota una vitalidad que es imposible de apreciar en un zoológico. Por empezar, el pelaje es mucho más colorido.

En Kenia las reservas naturales son completamente abiertas, no hay rejas. Los animales pueden salir de una reserva e irse a otra sin deber pasar por barreras artificiales. Sólo hay una entrada simbólica, donde el visitante paga para pasar. Es al revés que los hoteles, que en su mayoría son carpas puestas sobre una base de cemento, con camas excelentes y baño en suite. Son como un grupo de cabañas. Y sí, los hoteles sí están cercados.

De izquierda a derecha: 7. Ñus corren hasta formar un círculo perfecto alrededor de nuestra van, Maasai Mara National Reserve; 8. Buffalo Springs National Reserve, Samburu; 9. Un ave curiosa que posó para la foto, Buffalo Springs National Reserve; 10. La cebra, Samburu National Reserve, Samburu; 11. Samburu National Reserve, Samburu; 12. El búfalo, The Ark, Aberdare National Park, Nyeri; 13. The Ark, Aberdare National Park, Nyeri, Kenia; 14. La hiena, Maasai Mara National Reserve, Narok; 15. El impala, Maasai Mara National Reserve, Narok; 16. El gueprado, Maasai Mara National Reserve, Narok; 17. La leona, Maasai Mara National Reserve, Narok; 18. Despedida del Maasai Mara National Reserve, Narok; 19. La dificultad del elefante para esconderse, Buffalo Springs National Reserve.

+ INFO


The Carnivore Restaurant, en Langata Road, Nairobi, es el lugar ideal para terminar un safari y probar carne de animales exóticos, como avestruz, serpiente o cebra. Es una parrilla libre en la que te traen todo tipo de carnes. La atención es muy buena. The Ark Kenya, en Aberdare National Park, es un sitio exclusivo en el que solo se pasa una noche. Llegás al mediodía, hacés el check in, te ofrecen un almuerzo en la entrada del parque y luego salen varias vans que te llevan al hotel. Es un lugar en medio de la selva donde se puede ver a los animales a metros, dentro de un hotel exclusivo y habitaciones ambientadas como camarotes de un barco. La mejor época para ir a visitar este país es en septiembre, cuando ocurre “The Great Migration”; ocurre en el Maasai Mara National Reserve, al sur de Kenya. Se pueden ver millones de ñus, que comienzan su migración hacia Tanzania y, para ello, cruzan los ríos en manadas gigantescas.

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